Una batería comestible

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Comer tecnología: Un nuevo avance hacia dispositivos comestibles para el monitoreo de la salud

Los avances en la electrónica han llevado a la creación de dispositivos capaces de monitorear y tratar la salud desde el interior del cuerpo. Ahora, científicos del Instituto Italiano de Tecnología (IIT) han desarrollado un prototipo revolucionario: una batería recargable hecha de sustancias completamente comestibles. Este avance podría tener un impacto significativo en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades gastrointestinales, así como en el control de la calidad de los alimentos.

En un estudio publicado en la revista Advanced Materials, los investigadores describen los detalles de esta primera batería comestible recargable del mundo. El núcleo del dispositivo está compuesto por electrodos hechos de dos sustancias alimenticias comunes: riboflavina, presente en las almendras, se utiliza como ánodo, y quercetina, un complemento alimenticio que se encuentra en las alcaparras, se utiliza como cátodo.

Uno de los desafíos más interesantes de la electrónica comestible es la creación de fuentes de energía que también sean comestibles. Los dispositivos ingeribles actuales para administrar fármacos no son digeribles, lo que puede requerir intervenciones quirúrgicas en caso de complicaciones. Sin embargo, esta nueva batería hecha de ingredientes seguros para el consumo elimina este problema.

La batería está elaborada con almendras, alcaparras, carbón activado, alga nori, agua, pan de oro y cera de abejas. Estos ingredientes pueden ser digeridos completamente sin riesgos para la salud. La celda de la batería funciona a un voltaje bajo de 0,65 V para evitar problemas en el cuerpo humano. El dispositivo es capaz de suministrar corriente durante varios minutos o incluso más de una hora.

Los usos potenciales de esta batería comestible van desde circuitos comestibles y sensores para monitorear la salud hasta el control de las condiciones de almacenamiento de alimentos. Además, debido a su seguridad, podrían utilizarse en juguetes para niños, donde existe un alto riesgo de ingestión. Los investigadores también planean diseñar futuras iteraciones con capacidades mejoradas y tamaños más pequeños, con el objetivo de desarrollar robots blandos comestibles para su uso en procedimientos médicos.

En resumen, este avance en la tecnología comestible nos acerca cada vez más a un futuro en el que dispositivos que consumimos podrán ayudarnos a tener un control exhaustivo de nuestra salud y mejorar diversos aspectos de nuestras vidas.

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