Un estudio de Save the Children alerta de que casi un 20 % de los jóvenes en España fue víctima de algún tipo de abuso sexual digital antes de cumplir los 18 años.
Uno de cada cinco encuestados asegura que se crearon imágenes falsas de ellos desnudos mediante inteligencia artificial (IA) y que estas fueron difundidas en Internet sin su consentimiento cuando aún eran menores.
La investigación, elaborada junto a la Asociación Europea para la Transición Digital, se basó en una encuesta realizada entre marzo y abril a más de 1.000 jóvenes de entre 18 y 21 años. El informe pretende visibilizar el alcance de la violencia sexual en línea contra la infancia y la adolescencia en España, así como el papel creciente de la tecnología como herramienta de abuso.
Aunque la mayoría de los jóvenes declara no haber sufrido conductas claramente abusivas, muchos reconocen haber tenido contacto con adultos con fines sexuales a través de redes sociales, videojuegos o servicios de streaming. Las chicas, según el informe, están más expuestas a este riesgo.
Además, una parte significativa afirma haber sido presionada para enviar imágenes íntimas y, en algunos casos, incluso amenazada o chantajeada.
“Estas cifras representan solo la punta del iceberg, ya que la mayoría de los casos no se denuncia por la infradeclaración y las dificultades para detectarlos, especialmente en el entorno digital”, explicó Catalina Perazzo, directora de influencia y desarrollo territorial de Save the Children.
Normalización del intercambio de imágenes íntimas
El estudio advierte que muchos adolescentes no perciben como peligrosa la práctica de compartir fotos o vídeos sexuales. Casi la mitad de los encuestados asegura que no ve riesgos en enviar este tipo de contenido, que a menudo se comparte en busca de atención, afecto o algún beneficio percibido.
Un caso ocurrido en Alicante ejemplifica la gravedad de la situación: una niña de 12 años fue amenazada con la difusión de imágenes de desnudos falsos creados con IA si no reenviaba un vídeo sexual que había recibido. Aunque nunca había compartido contenido íntimo, la menor se sentía culpable y atrapada en la situación, relató un educador de la organización.
El problema, advierte Perazzo, es que una vez difundida una imagen íntima se pierde por completo el control sobre ella, lo que abre la puerta a la redistribución sin consentimiento, el chantaje o el abuso sexual por parte de adultos.
Petición de medidas urgentes
Ante estos datos, Save the Children reclama leyes más estrictas y una mayor educación digital para proteger a niños y adolescentes frente al abuso sexual en Internet.









