¿Inteligencia artificial recreando personas fallecidas: avance prometedor o desastre inminente?

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La inteligencia artificial, de ser un concepto de ciencia ficción, ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta fundamental en diversos ámbitos profesionales y, finalmente, accesible para el público en general. Sin embargo, con esta expansión también han surgido preocupaciones sobre su impacto en el empleo, especialmente en profesiones como la de dobladores de cine o ilustradores. Esta tendencia, que ya está en marcha, ha puesto de manifiesto las diferentes facetas de estos algoritmos, tanto amigables como hostiles. Pero en algunos casos, la línea entre beneficio y problema no está clara.

Un ejemplo de esto son los algoritmos de inteligencia artificial diseñados para recrear a personas fallecidas, una tendencia que ha ganado terreno en los últimos años. Por un lado, algunas empresas han utilizado esta tecnología de manera lúdica, creando «ouijas virtuales» que permiten a los usuarios interactuar con figuras históricas. Por otro lado, hay compañías que ofrecen la posibilidad de comunicarse con seres queridos fallecidos, utilizando grabaciones de voz o vídeos como base.

Estos avances han generado debates y controversias. Por un lado, algunos argumentan que estas tecnologías pueden ayudar en el proceso de duelo, mientras que otros creen que pueden complicarlo aún más. Recientemente, se han compartido en redes sociales ejemplos concretos de esta tecnología, como el experimento realizado en el programa de televisión «El Hormiguero» en el que se permitió a personas hablar con familiares fallecidos a través de grabaciones de voz. También se ha difundido un vídeo de una madre en Corea del Sur que pudo abrazar virtualmente a su hija fallecida.

Sin embargo, los profesionales del ámbito de la psicología advierten sobre los posibles efectos negativos de estas tecnologías en el proceso de duelo. Aunque hablar con los fallecidos es común y puede ser parte del proceso de duelo, utilizar inteligencia artificial para recrear su presencia puede interferir con la necesaria adaptación a la pérdida. Además, existe el riesgo de que estas tecnologías se utilicen de manera oportunista, aprovechándose del dolor de las personas en duelo.

En resumen, aunque la inteligencia artificial puede ofrecer nuevas formas de interactuar con los seres queridos fallecidos, es importante considerar los posibles impactos emocionales y éticos de estas tecnologías. Ante un duelo, buscar apoyo profesional puede ser crucial para afrontar adecuadamente la pérdida y el proceso de duelo.

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